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¿Cuáles son los factores que afectan al apego
Los
estudios nos muestran que los bebés que poseen apego seguro suelen tener madres
amables, receptivas, que no molestan ni maltratan a sus hijos. Sin embargo, los
niños inseguros son hijos de madres que carecen de todas o algunas de estas
cualidades. En líneas generales podemos hablar de cuatro grandes factores que
inciden en la formación del apego
Calidad
de la crianza.
Privatización
materna.
Institucionalización.
Características
del niño.
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¿Qué se manifiesta en la forma de interacción del cuidador que afecta la
calidad del apego del bebé?
Las conductas del cuidador
pueden afectar negativamente la vinculación. Padres que critican, rechazan e
interfieren, tienden a tener hijos que evitan la intimidad emocional. Padres
abusivos tienden a tener hijos que, al sentirse incómodos con la intimidad, se
retraen. Es posible que la madre del niño no sea sensible a su hijo debido a
depresión, abuso de sustancias, porque se sienta abrumada por problemas
personales, u otros factores que puedan interferir con su habilidad de ser
consistente y nutriente con el niño.
Los bebés y los niños que son
objeto de cuidados insensibles (rechazo, abandono, abuso, etc.) tienen un alto
riesgo de sufrir consecuencias psicológicas deplorables Los niños que son
ignorados por sus cuidadores presentan retrasos importantes del desarrollo
intelectual y psicomotor
Los apegos
inseguros inciden en tener una alta probabilidad de desarrollo de trastornos de
personalidad y psicopatológicos
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¿Cuál es la relación entre el apego y el desarrollo de la personalidad
posterior en el niño?
Un sistema de apego alcanza a
ofrecer seguridad cuando los padres o el cuidador se muestran sensibles a las
necesidades de apego del bebé y es capaz de responder satisfaciéndolas
Los vínculos de apego son
necesarios a lo largo de todo ciclo vital, resultan particularmente cruciales
en la primera infancia, debido a que influyen de manera importante en el
desarrollo de la personalidad.
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¿Qué consecuencias en el desarrollo emocional tiene un bebé que carece
de cuidados?
La
falta de una relación afectuosa y positiva con los padres, el apego inseguro y
la vigilancia y participación inadecuadas en el cuidado de los niños puede
incrementar sensiblemente el riesgo de que éstos manifiesten problemas de
conducta y emotivos. Los cuidados parentales de baja calidad y el apego
inseguro en la primera infancia están íntimamente relacionados entre sí y con
la incidencia de desórdenes en la esfera emotiva y la conducta durante la niñez
y la adolescencia.
Referencias
Glosario.
Autoconcepto
Podemos definirlo como el
conocimiento que una persona tiene de sí misma como ser físico, social y
psicológico. Abarca tres dimensiones la cognitiva,
que la constituyen las múltiples identidades o ideas acerca de sí mismo que
conforman el autoconcepto, la dimensión afectiva
que constituye la autoestima y la dimensión conductual
que es la autoafirmación o búsqueda del reconocimiento por parte de uno
mismo o de los demás.
El proceso de autoconocimiento va
generando un concepto o imagen de sí mismo (autoconcepto): cómo me veo, cómo
soy. El autoconcepto es un conjunto de conceptos (de representaciones y de juicios) referidos
a uno mismo en diferentes aspectos: corporal psíquico, conductual, moral,
social.
Recordemos que el primer
descubrimiento del “yo” se produce en la primera infancia. A partir de ese
momento, el niño tiende a conservar y fortalecer los rasgos de sí mismo que son
premiados por los mayores (especialmente por sus padres) y a rechazar los que
originan censura y castigo. El principal punto de referencia del niño para
elaborar el autoconcepto está constituido por los valores y opiniones de los
adultos.
Redondo Figuero, C., Galdó, G. y
García, M. editores (2008). Atención al
adolescente. Santander: Ediciones de la Universidad de Cantabria, pp. 185.
Empatía
Según la Teoría de Rogers la
empatía sería tratar de comprender lo más ampliamente posible el mundo del
otro, pero manteniendo la separación entre el mundo propio y el del otro.
Roeper (1982) usa la empatía para
referirse a la agudizada sensibilidad de las personas superdotadas hacia los
sentimientos ajenos, así como su tendencia a mostrar sentimientos de compasión.
Ministerio de Educación, Política
Social y Deporte. Características
socioemocionales de las personas adolescentes superdotadas. Ajuste psicológico
y negación de la superdotación en el concepto de sí mismas. España. V.A.
Impresores, pp. 63.
Emoción
Las emociones tienen las
siguientes características: son breves; están asociadas a una expresión facial
distintiva; están precedidas por eventos antecedentes reconocibles; sirven para
modular o sesgar el comportamiento; son perturbaciones momentáneas; son
precipitadas por eventos que se perciben como ocurriendo rápidamente y sin
aviso (Davidson, 1994).
Son de corta duración y son
también fuentes de información para el sujeto respecto a eventos importantes
desde el punto de vista afectivo. (Frijda, 1994)
Las emociones pueden ser de
estado o de rasgo (Lazarus, 1994). La emoción de estado se refiere a una
reacción transitoria frente a tipos específicos de encuentros adaptativos; una
emoción de rasgo es una disposición o tendencia a reaccionar en una forma
emocional particular ante un encuentro adaptativo.
Las emociones son cambios
psicofisiológicos, agudos o breves e intensos que resultan de una respuesta a
una situación con significado en el ambiente. La respuesta emocional surge de
la evaluación que puede ser rápida, automática e inconsciente de la relevancia
e importancia de la situación estímulo para el organismo.
Reidl Martínez, L., Guillen, R.,
Sierra, G. y Joya, L. (2002) Celos y
envidia. Medición alternativa. México: UNAM, pp. 17.
Autonomía
La autonomía es el estado
personal contrario a la dependencia, podemos definirla como la capacidad de la
persona para realizar de forma independiente aquellas actividades diarias que
le permitan vivir adaptada a su entorno y cumpliendo su rol social. La
autonomía implica, además, la capacidad que tiene o debe tener el ser humano
para decidir por sí mismo la forma de realizarse, siendo agente de su propia
realización personal. Es decir, la autonomía supone una capacidad para formular
y realizar, a la vez, decisiones justas.
La consecución de autonomía no es
un logro casual ni instantáneo, sino que es fruto de un proceso y está ligado a
al desarrollo madurativo del niño. En este proceso intervienen tanto las
condiciones personales del sujeto en desarrollo, como su interacción con el
medio, en el que incluimos tanto a las personas como a los objetos.
La autonomía se puede expresar en
varios ámbitos del ser humano.
1.
Autonomía física o motriz: se refiere a la capacidad de movimiento
y acción tanto en habilidades propias de la vida cotidiana tanto como
específicas o aprendidas.
2.
Autonomía social: es la capacidad de relacionarse con los demás a
través de un comportamiento propio y voluntario que demuestra un logro de
habilidades sociales y determinados valores morales.
3.
Autonomía emocional o afectiva: es la capacidad de controlar las
emociones, exteriorizarlas e interiorizarlas a conveniencia, ante cualquier
situación.
4.
Autonomía intelectual, mental y cognitiva: implica la capacidad de
pensamiento y razonamientos propios. Supone la capacidad para resolver
problemas y tomar decisiones propias.
5.
Autonomía económica: viene determinada por el hecho de ser un
miembro activo económica y laboralmente.
Fernández González, C., Junquera
Velasco C. (2005) Cuidadores. Vol. II
Temario Específico. España: Mad, pp. 28-29.
Reflexión
El afecto que se les brinda a los
niños desde el nacimiento es de suma importancia, desde el arrullo materno, el
contacto que muestra la madre hacia el bebé, el tenerlo junto al pecho; se dice
que los bebés reconocen a su mamá por
los latidos del corazón y por el olor de la leche materna. Se ha demostrado con
algunos estudios que la falta del afecto a edades tempranas da como resultado
que los niños se vuelvan agresivos, retraídos y poco sociales. En contraste los
niños que han recibido este afecto se muestran seguros y son capaces de sentir
empatía y manifestar sus emociones.
Los padres son las primeras
personas de quien recibe afecto el niño, pero en ocasiones cuando se ven en la
necesidad de llevar a sus hijos a las guarderías donde pasan muchas horas, ese
desapego se cubre con las personas que lo atienden. Otra relación se da cuando
los niños entran a la escuela a edad temprana, el rol del docente es que los
niños adquieran aprendizajes, sin embargo con el contacto los sentimientos
siempre llegan a brotar entre ambos, es decir, se da un apego. Siendo de esta
manera el papel del docente no solo el de ser un guía sino de brindar a los
niños ese afecto para ayudar en su desarrollo, a fin de logar en ellos seres
humanos seguros de sí mismos y autónomos.
Este tema me trajo a la mente el
video que hace unos cuatrimestres nos pidieron
ver “El arrullo materno”, invito a que lo busquemos en la página
Youtube.com.
Iris Haide Alvarez Prieto
Roxana Lazcano Arriola